Head First: Aprendizaje metacognitivo
Creo que no digo nada nuevo si declaro que el cerebro humano no está pensado para estudiar. Da igual lo mucho que te interese un tema, o lo muy importante que te parezca. Es el cerebro el que decide qué es importante y qué no lo es. Y, puesto que el cerebro tiene una capacidad limitada y volátil de retención de datos, suele ser bastante selectivo al respecto.
Efectivamente, no se te olvidará nunca que meter los dedos en el enchufe puede matarte y que no se puede respirar bajo el agua. Y nadie ha estudiado ese tipo de cosas, pero para el cerebro le parecen importantes y por tanto quedan retenidos en la memoria a largo plazo. Para nuestra desgracia, la única forma de aprender matemáticas y lenguajes de programación es obligar al cerebro a retenerlo por la fuerza bruta, es decir, mediante una serie más o menos larga de repeticiones y prácticas.
Parte de la culpa de que el cerebro determine la enorme volatibilidad de este tipo de datos que pretendemos introducirle tiene que ver con la subjetividad con la que le son presentados. Para el cerebro, una página de texto es una cantidad brutal de datos que no puede permitirse almacenar de ninguna manera, por muy importante que nos parezca.
Los avances en la psicologÃa y los métodos de estudio han demostrado que el cerebro funciona muy bien con abstracciones lógicas de datos, sobre todo las que se basan en imágenes y objetos cotidianos. Al parecer, le es mucho más útil tratar relaciones con cosas ya conocidas que puros datos en bruto. Por ello, se nos enseña desde pequeños que debemos subrayar los conceptos importantes de los textos y hacer esquemas o incluso mapas mentales.
Pues bien, los chicos de O’Reilly han pensado en esto y han llevado dicho concepto al lÃmite de sus posibilidades para sus libros de informática, en una serie que ha bautizado como Head First. En principio, son libros diseñados para leerse una vez y quedarse para siempre, y aunque el concepto es un poco idÃlico, notas el poco esfuerzo necesitado para asimilar los conceptos en relación a los libros clásicos.
Lo cierto es que, cualquier cosa que hayas visto hasta ahora, se queda corta en comparación. Ninguna página es igual que la anterior. Se abusa de imágenes. Se introducen chistes y situaciones cotidianas. Se recurre extensivamente a la redundancia de conceptos, introducidos de formas diferentes en lo largo del mismo capÃtulo o incluso de la misma página. Hay ejercicios con forma de juegos… Todo con el objetivo de aprender más con la parte inconsciente y automática del cerebro que con la parte consciente. Es el aprendizaje metacognitivo.
Y funciona. Aún tratándose de conceptos complejos, los capÃtulos te guÃan por un mundo de abstracción que te los deja “cargados” en el cerebro, con muchas menos posibilidades de olvidarlos. Eso sÃ, no existen traducciones de los libros a español, por lo que su uso está restringido a los que sepan leer en inglés.
Hay libros para casi todos los temas de ingenierÃa informática posibles: desarrollo de software, diseño, lenguajes, tecnologÃas…
El primer libro que me he leÃdo es Head First Design Patterns, que trata sobre los patrones de diseño clásicos en programación (los descritos por el Gang of Four) apoyándose en Java. Y la verdad es que ha sido una experiencia muy agradable y toda una recomendación para los que quieran aprender bien y en poco tiempo.
Si os pasáis por la página oficial, os encontraréis con ejemplos, extras (como un poster de conceptos muy útil) y un capÃtulo gratuito para descargar en PDF.
Por otra parte, la mayorÃa de métodos y técnicas usados en el libro pueden ser usados para aprender cualquier cosa, por lo que si eres estudiante es una oportunidad para reestructurar tus métodos de estudio habituales en base a un buen y desarrollado ejemplo.
Ya sabéis, a estudiar y a aprender. ![]()
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Bueno, valientes lectores de este, mi humilde (y poco actualizado) blog.
Últimamente se me acusa mucho de haberme convertido en un Mac-tard y haber caÃdo en las oscuras redes del favoritismo corporativo de Apple (lo que se dice entrar en el rebaño, vamos). Aunque los que me conocen personalmente saben que, por cuestiones ideológicas, es todo lo contrario y que mis razones para usar esta plataforma y estos productos son otros.
Los botones principales: Cuidado, en realidad no son dos botones. Es un botón con sensor de presión de tres posiciones (izquierda, derecha y centro). La diferencia es muy grande. Por ejemplo no puedes presionar en dos botones a la vez, lo que lo hace prácticamente impensable para los videojuegos. Desde luego, estético es, pero es una pérdida de prestaciones.
El scroll: La gran innovación del ratón de Apple es un scroll que puedes mover en 360º. Al principio no le ves mucha utilidad (básicamente uno sube y baja por las páginas web y ya está), pero si editas fotografÃas o diseñas con márgenes de zoom grandes, el scroll se convierte inmediatamente en tu amor platónico: no hay nada más útil que poder moverte libremente en todos los sentidos a la vez. Además, tiene una curiosidad: tiene un pequeño altavoz que “criquea” cuando mueves la bola, lo que le da mayor sensación de feedback. Lo cierto es que parece más un sonido natural que un altavoz (hasta que desconectas el ratón y te das cuenta de que no suena).
Los botones laterales: No, tampoco son dos botones. En realidad es un sensor de presión a ambos lados del ratón, con lo cual no se “pulsa” sino que se “estruja”. Un concepto extraño, ciertamente. Muy útil en Mac para usar el
Bluetooth: Gracias a esto no se necesita un receptor externo para el ratón, con lo que se gana enormemente tanto en comodidad como en compatibilidad, ya que sigue los estándares propios de teclados y ratones (y por lo tanto también funciona en Windows, aunque por mi experiencia no lo pilla a la primera) y además tienes otras ventajas, como poder ver el nivel de baterÃa del ratón desde el sistema operativo.
Precisión: Utiliza un sensor láser en vez de uno óptico, por lo que en teorÃa deberÃa ser de un mÃnimo de 800 dpi, aunque por desgracia Apple no da las especificaciones exactas de esto. En cualquier caso no es nada extraordinario y existen ratones que fácilmente duplican su precisión.
BaterÃas: Utiliza una o dos pilas AA (de cualquier tipo). El concepto de elegir el número de pilas es extraño, pero tiene un plus interesante: si utilizas una pila, ganas en ligereza, si utilizas dos ganas en autonomÃa. Con una o con dos funciona igual de bien. La autonomÃa es muy buena: las pilas que trae de serie (litio no recargables) duran unos tres o cuatro meses usándolo todos los dÃas. Las recargables no duran tanto, pero fácilmente puedes durar uno o dos meses. En cualquier caso, es bastante superior a la autonomÃa de la mayorÃa de ratones inalámbricos del mercado.
Precio: Caro, como todo lo de Apple. Exactamente 69€ para la versión inalámbrica. No es exagerado si lo comparamos con otras marcas (por ejemplo, 

Hubo una vez en que los ciudadanos de España, cansados de que decidieran por ellos, se levantaron y proclamaron en valiente osadÃa que podÃan cambiar el mundo, enarbolando la tricolor que representaba el clásico “Libertad, igualdad, fraternidad”.








